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Todos sabemos que, dejando atrás nuestro componente genético, la alimentación conforma la base de nuestro estado físico y emocional.
Cervantes lo sabía "La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago" y antes que él, Hipócrates aseveró "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento", pero... no somos solo cuerpo. Nuestra mente, nuestro ánimo, incidirá directamente para nuestro bien-estar; recuerden lo que afirmaba su contemporáneo, el sabio Platón, discípulo de Sócrates, "Así como no debéis curar los ojos sin curar la cabeza, ni curar la cabeza sin curar el cuerpo, tampoco debéis intentar curar el cuerpo sin curar el alma" Pues con todo eso, parece que está muy claro, es importante cuidar el cuerpo, por un lado y el alma por otro, porque todo está interrelacionado. ¡como la tan traída y llevada globalización ;)
Pues eso ocurre con el chocolate, -cuanto más puro mejor-, que sirve para todo. Como dicen en mi tierra lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Beneficia, tanto a la mujer embarazada porque previene la preeclampsia, por la teobromina, como a la que no lo está, porque combate la ansiedad y alivia el síndrome premenstrual. Pero también es estupendo para los hombres, tanto para el que desea conquistar, por su efecto afrodisíaco, como al que ya lo ha hecho y quiere mantenerse joven, por los antioxidantes. (ver blog).
Pero como todo se va modernizando, el chocolate no podía ser menos, ahora no sólo se sirve en taza o tableta. Lo último son las fuentes de chocolate.
Enormes fuentes de chocolate, con aspecto de sedoso terciopelo y dulce aroma, rodeadas de brillantes colores de la fruta fresca. En sí mismas ¡son un espectáculo!.
Déjenme que les cuente cuál es la reacción de los invitados. Primero miran de reojo a "aquello” que parece un torno de alfarero, luego se van acercando con cara de interrogación y por fin... se sonríen con carita de niño travieso... Pincha la fresa y la baña en la cascada de chocolate. La cortina se abre y ... pero si está hueca... Se lo lleva a la boca y... Uhmmm!. ¡Que estupenda idea!. En ese momento la seriedad ha dejado paso a la alegría.
La fuente, empieza a ser testigo, formando parte, y a veces siendo pequeño protagonista, de esos eventos o momentos alegres de celebración, y que todos queremos conservar para el recuerdo. Les aseguro, que hay quien afirma que es el mejor invento de este siglo... Tal vez se lo escuché al famoso Paquito el Chocolatero!
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