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En Carrión de los Condes, plena tierra de campos, estuvo la fuente de chocolate.
Esta localidad, etapa obligada del Camino de Santiago, es mencionada en el Codex Calixtinus, guía del peregrino manuscrita en el S. XII, por su abundancia en pan y vino.
Importante núcleo de reunión social, eclesiástica y mercantil, de los reinos cristiano, durante la Alta Edad Media. Su historia se remonta al siglo I. a C. durante las guerra pretorianas, bajo el nombre de Lacóbriga. Siendo en 1522 cuando toma el nombre de Carrión de los condes, al ser nombrado en el Testamento de Aldonza. Los condes referidos en su denominación, son el conde de Beni Gómez y Teresa, su esposa, de conocido renombre en el reino de Castilla y León.
Un bello conjunto románico de Carrión de los Condes es la iglesia de Santiago. De aventurosa existencia, destaca el Pantocrator, Tetramorfos, y friso del Apostolado, salvado de la quema, en varias ocasiones.
De la iglesia de Santa María, destaca un magnífico crucifijo del siglo XV, su retablo rococó y una pintura muestra el milagro de las doncellas, leyenda según la cual, unos toros liberaron a las doncellas carrionesas de ser entregadas a los reyes moros como tributo.
Los condes de Beni Gómez, en el siglo XI mandaron construir el magnífico monasterio cluniciense de San Zoilo (1537-1604), de gran influencia hasta el siglo XIX, en que la desamortización de Mendizabal obligara su exclaustración. Su bello claustro es renacentista, adornado con gran número de estatuas referidas al antiguo Testamento y genealogia de Cristo. En 1985 pasó a pertenecer a la Compañía de Jesús, y posteriormente fue convertido en Seminario. Tras algunos años de abandono, paso a ser un magnífico hotel y testigo de celebraciones de todo tipo. Allí, en una agradable celebración, y poniendo su toque dulce estuvo la fuente de chocolate de Punto Escena. |