Para promocionar un festival de cine lesbiano y gay se puso en marcha una idea sobre la expresión, “salir del armario”. A tal fin, en todos los vestíbulos de las salas de cines se expuso un armario, a la vista de los asistentes, cerrado y con gruesas cadenas, y con un cartel que anunciaba “próxima apertura”. Pero lo que mas atrajo la atención fue una simulación grabada que se encontraba dentro del armario, dando la sensación de que había personas dentro de él, queriendo salir.
