Fue en Navidad en la ciudad de New York, donde se esparcieron cerca de 8.000 billeteras por las aceras de la Quinta Avenida y cerca de las entradas y puertas de los comercios. Lógicamente los transeúntes se acercaban a recoger las billeteras, pero en ves de dinero encontraban en ellas la dirección de una Web de Internet. La campaña fue un acierto, ya que fueron mucho las personas que accedieron a la misma.
