La recepción dura usualmente dos horas, con treinta minutas de elasticidad. Rara vez llega a las tres horas, aunque pueda suceder por el especÃfico objeto y lugar de la recepción.
El coctel, por su carácter, intimo, familiar, que lo diferencia de la recepción, puede ser mas dilatado en el tiempo, a lo sumo puede durar una hora más (tres horas)
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Con respecto al fin del coctel o la recepción diremos que un problema que, con frecuencia, se da en ellos por su naturaleza libre y dinámica, es la existencia del invitado “pelmazo” y mal educado, que no se va ni a cañonazos.
Hemos dicho que en la invitación no es aconsejable poner una hora limite. Pero, cuando nos encontramos con este tipo de invitado, ¿que hemos de hacer? Muy sencillo, acudamos a los trucos viejos y experimentados.
Como norma general es conveniente reducir drásticamente la comida y la bebida en los últimos treinta minutos del tiempo calculado, pues mientras halla menos bebida, siempre nos encontraremos con este tipo de invitado.
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TRUCOS
a) Suspensión total de comida y de bebida, especialmente de esta ultima,
b) Los anfitriones se sitúan en la puerta y de un modo hábil pero claro, para que el mensaje llegue, despiden a sus invitados.
c) Cualquier otro que genere la imaginación, pero siempre bajo el el dictado de la cortesÃa.
d) Como solución de emergencia, para “animar” a la media docena decidida a morir de pie: “me vais a perdonar… pero estoy algo cansado y no me encuentro bien…” el resultado suele ser infalible.
e) A este respecto, desaconsejamos vivamente el truco del apagado y encendido de las luces, que un compañero Mio, llego a emplear. Es bueno solo para restaurantes.
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