En Alemania en el año 2004, se inicio una campaña de impacto, los delegados de la conferencia internacional Whaling Conference desarrollada en Berlin, se lavaron las manos con sangre, después que los grifos de los aseos se hubieran preparado de forma simulada, con pastillas para teñir el agua de color rojo. Un cartel que se encontraba puesto en el espejo de los aseos recordaba a los que entraban que los que votan a favor de la caza de ballenas tienen las manos manchadas de sangre.
