ILUSIÓN.
Los derechos humanos todavía son pisoteados en muchos lugares. Para ilustrar este hecho se colocaron manos falsas agarradas a las rejillas de algunas alcantarillas, como si se tratase de barrotes de una prisión, en un concurrido barrio comercial de Alemania.
Las palabras “fe equivocada”, “color equivocado” u “opinión equivocada” aparecían tatuadas en los dedos para recordar a los transeúntes algunas de las injustas razones por las que se sigue encarcelando a muchos seres humanos
