En Piélagos, Cantabria, cruzando el río Pas, se halla un puente de piedra en forma de lomo de asno, con cinco arcos de diferente tamaño y que
erróneamente se le ha llamado romano. Fue construido en 1585 por el maestro cantero Bartolomé de Hermosa. Posteriormente, por su relevancia, fue declarado Bien de Interés Cultural.
En Cantabria, región donde la orografía, el relieve y el clima, se hace sentir especialmente y los valles y ríos van articulando el territorio, los puentes juegan un papel fundamental en las comunicaciones. Entre los primeros puentes, construidos en madera, y los más modernos puentes de hormigón, existen muestras que dan testimonio de indudable belleza.
Siglos atrás, el puente de Arce, cuando el abundante caudal del Pas arrastraba el puente, derrumbándole, fue una constante preocupación para vecinos y autoridades de la villa de Santander, teniéndose que reparar de forma poco resistente, lo que suponía una pérdida temporal en las comunicaciones con Castilla. A tal fin, fue solicitado permiso y ayuda para levantar un sólido y resistente puente al rey Felipe II, respondiendo con una aportación seis mil ducados.
Compártelo